Definición de Organigrama



Cuando definimos lo que es un organigrama lo mejor es hacer un poco de memoria y viajar hasta las raíces latinas de la misma. Está compuesta por dos términos griegos (con su equivalente latino), que son grama, que significa carta, escrito, y organum, y que significaría instrumento, útil... No soy muy dado a estos ejercicios lingüísticos, pero lo cierto es que si definimos un organigrama como el un instrumento trasladado a papel, no estamos alejándonos demasiado de su verdadero propósito. La utilidad de un organigrama es plasmar en un esquema un proceso complejo, problema, protocolo, organización, máquina... etc, para así permitir presentar los resultados de modo gráfico, de tal modo que siguiendo el organigrama podemos conocer en que punto del proceso estamos y como se relaciona ese punto con los anteriores, huyendo de las estructuras lineales simples, muchas veces erróneas.

Es sencillo ver ejemplos de organigramas todos los días, pero por poner uno que todos hayamos visto todos alguna vez, intentad recordar cuando de pequeños nos hacían diseñar un circuito eléctrico. Ese diseño en papel era realmente un organigrama, un diseño preliminar, con sus reglas propias al hacerlo y representar cada uno de sus componentes. De hecho los organigramas, aunque su principal uso sea facilitar la compresión de problemas complejos, suelen usarse antes de llevar a la práctica ese problema, para intuir las posibles relaciones y fallos que el diseño pueda tener en la práctica. Por este motivo son muy usados en ingeniería y campos científicos experimentales. También en empresas son muy usados para permitir conocer la responsabilidad y campo de actuación de cada elemento de esta o de cada empleado, así como sus responsabilidades directas.

En el campo de la informática los organigramas son muy usados en hardware y sobre todo programación. No en vano los programas son generalmente enormes y complejos problemas, llenos de condicionantes, posibilidades, bucles y alternativas. La programación de un código que incluya todas las posibilidades e impida que el programa se 'cuelgue' al llegar a un punto muerto, necesita en general de un diseño previo que permita observar sobre papel como va a funcionar el programa, o incluso cada parte de él, para luego poder codificarlo correctamente. El más mínimo cambio en un programa debe ser revisado, pues puede estar relacionado con otros elementos críticos y causar un mal funcionamiento general. Para revisar estas relaciones están los organigramas, usándose tanto en software como en hardware, y que permiten no sólo facilitar la labor al propio programador, sino además que otros programadores distintos puedan conocer como funciona el programa y como ha sido diseñado, aunque no lo hayan hecho ellos.

Los organigramas pueden ser diferentes según su fin último, pero en general hay varios símbolos que son de uso común. Por ejemplo, cada proceso suele ir dentro de un rectángulo, y en el interior de este, se identifica ese proceso con un nombre. Todos los procesos están unidos entre si, bien con una o con varias flechas, lo que indica que a ese proceso o paso se puede acceder por una o diversas vías, pero nunca podrá estar aislado. Otro símbolo muy usado es el rombo, que indica una condición. Del mismo modo las flechas pueden ser unidireccionales o bidireccionales, si se puede volver atrás o no... etc, etc. Existen reglas muy concretas y una extensa bibliografía sobre el tema, por si alguno quiere profundizar más.


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