Definición de Buffer



El concepto de buffer, o búfer como le llaman algunos en español, está muy ligado a lo que sería su traducción literal: amortiguación o zona de amortiguación. De hecho, la mejor forma de explicar como funciona se basa en usar un símil automovilístico: los amortiguadores funcionan recibiendo el impacto directo de los vaivenes del coche, y lo regulan, dejándolo salir no de golpe, sino de forma suave, de modo que para el usuario el impacto final es mínimo y el confort máximo.

En informática sucede algo similar. Imaginaos que estamos tratando con un montón de datos a la vez, y estos se agolpan en la memoria del ordenador todos, intentando salir y ejecutarse al unísono y causando que el sistema se sobrecargue y se cuelgue. Para eso funciona el buffer: los datos que entran se almacenan primero en el buffer, quien los va dejando salir hacia el otro dispositivo poco a poco, regulando su salida y permitiendo que el usuario pueda seguir trabajando sin tantos altibajos de rendimiento. Esto es el llamado buffer de datos. Un buffer puede ser muy variado en tamaño y en función, pero siempre será una memoria que actúa de intermediaria entre un elemento que dá una información y otro que la recibe.

Aunque este sería el resumen simple, lo cierto es que existen muchos tipos distintos de buffers y de métodos, pero en casi todos los casos el objetivo es liberar al dispositivo principal de datos para permitirle seguir funcionando optimamente. Son de especial importancia en la comunicación entre dispositivos (o funciones dentro de un mismo dispositivo) que requieren distintos tiempos para ejecutarse. Por ejemplo, al mandar datos a una impresora. Mandar los datos lleva apenas unos segundos, pero imprimir puede llevar varios minutos u horas. Si cada línea que imprimiese la impresora tuviera que pedirle nueva información al ordenador, el flujo de datos sería el triple o el cuádruple, porque el ordenador enviaría una línea, la impresora debería decirle que ya está impresa, luego el ordenador mandaría la siguiente línea y así sucesivamente. El PC tendría que estar pendiente del trabajo de impresión continuamente. Si en cambio tuviésemos un buffer, podríamos mandar varias páginas a la vez y mientras la impresora las imprime, el PC estaría liberado para seguir trabajando en otra cosa. También existen buffers en las grabadoras de CD y DvD, o incluso en los lectores y reproductores de música portátiles, que siempre cargan una parte de la canción en un buffer para evitar los saltos y ruidos. Como veis, los buffers de datos no son exclusivos de la informática, sino también muy usados en video, música… etc…

En internet el buffer cobra una importancia mucho mayor. Como las conexiones de internet nunca dan una velocidad igual, si deseas ver algún contenido es casi obligado usar un buffer que permita almacenar la información para dártela de modo constante. Es por eso que para ver un video tienes que esperar un poco de tiempo a que descarge los segundos iniciales y llene el buffer. Si te la diesen toda desde el principio verías el video entrecortado y con saltos.

Existen muchos tipos según su función. Así, es normal hablar de buffer de impresión, buffer de entrada, buffer de salida, buffer de teclado, buffer de disco… etc… Dependiendo de esta función, el tamaño de un buffer será también distinto: está claro que para un teclado, el buffer puede ser de unos pocos kbytes, mientras que para una unidad de disco se usan generalmente buffers de varios Mbytes.


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