Cuando un sistema informático excede el ámbito de lo meramente personal, entra en juego la figura del administrador de sistemas, el cual debe mantenerlo asegurando su integridad, funcionalidad, y seguridad.
Las tareas propias de un administrador (o de un grupo de administradores) tienen sentido entonces desde que existe una necesidad social, debido a lo cual tareas como por ejemplo atender consultas técnicas, realizar copias de seguridad de los archivos de sistema y de datos, crear, modificar o remover cuentas de usuario, dar soporte técnico, o administrar la de base de datos, son algunas de las más comunes.
Para mantenerse seguro, un sistema operativo debe estar continuamente en un proceso de renovación, lo cual exige configurarlo para realizar actualizaciones de rutina o atender casos particulares si son demasiados críticos; pero no sólo la renovación del sistema es parte de una estrategia de seguridad informática, la puesta en funcionamiento de cortafuegos y otro tipo de software de esta clase es fundamental.
Al tratarse de un problema complejo, la administración de un sistema informático exige también diseñar planes de recuperación ante desastres.
La especialización y las tareas propias de los administradores varían según el tamaño de la institución y existen diferentes ofertas educativas en torno a producir profesionales en este campo. Como ejemplos de certificados podemos citar el MCSA (Certificado Microsoft de Administrador de Sistemas), LPI, RHCE, o Linux+.
Por Marcos Guglielmetti